domingo, mayo 01, 2011

CULOS 5J

La prohibición de fumar le ha dado un aire divertido a nuestras aceras y para mí se ha convertido en fuente de inspiración: hace un par de días estaba sentada en una terracita, la cerveza en una mano y el cigarrillo en la otra, cuando pasó ante mis ojos un culo. Pero no un culo cualquiera. Para definirlo utilizaré una metáfora culinaria. Me pirro por el jamón. Si es pata negra: mejor; y si es un Cinco Jotas: lo siguiente. Pues bien, aquel culo era un culo 5J. ¡Guau! Sobre unas piernas largas resaltadas por unos pantalones ceñidos, vi dos nalgas perfectas, prietas, redonditas, y sumamente cacheteables. A través del humo de mi cigarrillo vi alejarse al portador de aquel culo de vértigo; armé en mi mente el interior de ese culito respingón con una epidermis suave, y unos pulidos molletes perfectamente delineados y cubiertos de finos pelillos rubios, como joyas engarzadas a esa piel. Hasta que llegó a una odiosa esquina por la que, ay, le perdí de vista. Casi sufro un infarto por no respirar durante ese tiempo.

Mientras caía la tarde sobre la ciudad, con la imagen de aquel super-culo impresa a fuego en mis retinas, intenté darle significado a aquellas cinco jotas: juguetón, jacarandoso, jocundo, juncal... La J en el diccionario ocupa, en comparación al resto, unas pocas páginas, pero si les asignamos un culo a sus acepciones, estas se vuelven muy… jugosas.

Queridxs (os/as), fotografiad vuestros culos y enviádmelos. Voy a robarles la idea a mis amigas de “Sin tetas no hay capilla”, y “sin culos ya no hay blog”.

jueves, abril 28, 2011

KINKY

Doy por terminada la singladura swinger. En ella escribí un diario con mis experiencias reales al cien por cien.  Un corsé que hoy siento demasiado apretado; necesito soltar un poco los cordones y permitirme fabular, imaginar, especular, reflexionar, divagar, ilusionar, jugar, improvisar, delirar...

¿Por qué Kinky? Porque cuando creces buscas un espacio donde sentirte más cómodo. Durante dos años me etiqueté como ‘swinger’, pero el concepto se me ha ido haciendo con el tiempo más y más pequeño. Hasta encogerse tanto que he mudado la piel. Me siento más desahogada siendo kinky o ‘pervertidilla’, en la traducción que más me gusta de este vocablo anglosajón. 

Bienvenidos a KINKY BUSINESS, mi nuevo escondite.

Amanda